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"“Eres un culo de mal asiento…”"

Joran Dikken (28)
Si tuviera que caracterizarme con una sola palabra, elegiría el adjetivo
“polifacético” (aunque algunas personas dicen que soy más bien intranquilo). Ya durante
mis primeros años de vida, mis padres decían que era un culo de mal asiento (esto era en
1978, ¡y entonces tenía sólo 2 años!)...
Mi interés (y mi impaciencia) me impulsan a buscar siempre nuevos retos. Así, ya he
practicado muchos deportes, algunos durante 2 días y otros durante muchos años. En estos
momentos practico con regularidad la navegación a vela (con mi propio catamarán), el
kite, el esquí, el fitness y el squash. Además me gusta mucho el patinaje sobre hielo, el
fútbol, la bicicleta de montaña, la escalada, el baloncesto y la natación, aunque no
practico estos deportes con tanta regularidad.
En la actualidad trabajo como asesor de subvenciones para PNO Consultants. En este
trabajo también he podido encontrar ese carácter polifacético que me caracteriza y que me
mantiene despierto. Asesorar a las empresas más diversas satisface mi necesidad de
cambiar de entorno y mi curiosidad. Sin embargo, en mi tiempo libre prefiero buscar retos
deportivos.
Cómo me convertí en un expedicionario
En 1996 vivía en una fantástica casa de estudiantes en Utrecht, Holanda. Pieter era
nuestro nuevo benjamín (el más joven de la casa) y al llegar a la casa llevaba (sólo) un
gran petate verde. El hielo se rompió cuando, durante nuestro primer encuentro, sacó dos
botellas de cerveza Grolsch de entre esa pequeña colección de pertenencias.
En los años siguientes, nuestra amistad se transformó y dejamos de ser sólo compañeros de
piso para convertirnos en compañeros de andanzas. Durante este periodo conocí a
Alexander, que por aquel entonces estudiaba con Pieter. También después de mudarnos,
Pieter y yo seguimos manteniendo un estrecho contacto. Así pues, era lógico que me
convirtiera en uno de los voluntarios que se encargaron de organizar y ejecutar todo tipo
de cosas entre bastidores para conseguir que la anterior expedición fuera un éxito.
¡Y ahora, la Expedición Atravesando Límites de Sal!
Como uno de los muchos voluntarios que participaron con entusiasmo en la anterior
expedición, me pidieron que me uniera como tercer miembro del equipo para ir a Bolivia.
No tuve que pensar mucho la respuesta: ¡Por supuesto que sí! Aparte de la experiencia que
tengo con el kite y la vela –fundamental para cruzar el Salar de Uyuni–, soy el
expedicionario con menos experiencia. Por ello mi aportación se limitará básicamente a
los trabajos de organización y coordinación.
¡En cualquier caso, tengo muchas ganas de ir!
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