Agosto de 2006
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El principio...
Estamos en invierno y en medio del desierto la temperatura es de -20 grados
centígrados cuando nos despiertan los primeros rayos del sol. Fuera de la tienda de
campaña sopla un fuerte viento que nos lanza cristales de sal como afilados proyectiles a
20 metros por segundo. Si te alcanzan en algún trozo de piel desprotegida, son como
punzadas de aguja, pero del tamaño de un clavo. A nuestro alrededor todo es de un blanco
deslumbrante y resulta imposible decir si estamos en el polo norte o en el hemisferio
sur...
La travesía …
Como ya indica su nombre, el objetivo de la expedición es superar límites. Durante la
expedición, Pieter Hallewas, Alexander Groen y Joran Dikken intentarán cruzar el Salar de
Uyuni –el desierto de sal más grande del mundo– a pie y con ayuda de kites. El Salar de
Uyuni tiene una superficie de más de 10.000 km2. Este desierto se encuentra a más de
3.650 metros de altitud y es una llanura blanca como la nieve compuesta íntegramente de
sal. El desierto se formó a raíz de la desecación de un inmenso lago, por ello el espesor
de la corteza de sal varía entre muchos metros y algunos centímetros. Incluso puede haber
agujeros en la ruta de la expedición, como en una capa de hielo. Dado que este desierto
se encuentra entre dos países –Chile y Bolivia– también atravesaremos, literalmente, una
‘frontera de sal’. La expedición Atravesando Límites de Sal es la continuación de
la lograda Expedición Atravesando
Límites de Hielo, que el equipo llevó a cabo en marzo de 2003.
Ayuda al desarrollo
Además de realizar una hazaña deportiva en la que se explorará un entorno nuevo de una
forma innovadora, quizás lo más importante de esta expedición sea que los patrocinadores,
a través de ICCO, pueden hacer posible que el equipo contribuya de forma activa y
duradera al desarrollo de las zonas pobres de Bolivia. A pesar de las grandes cantidades
de petróleo, estaño y plata que hay en la cordillera de los Andes, Bolivia es un país muy
pobre. El 70% de la población está compuesta de indígenas aymara o quechua que viven en
las montañas y que cultivan justo lo suficiente para subsistir. Con los fondos recaudados
–unos 30.000 euros– el equipo dará una fuerte inyección financiera a proyectos educativos
y deportivos, y se ofrecerá a muchos niños de estas zonas acceso a dichas
actividades.
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Límites
Por supuesto, la expedición exigirá lo máximo de los miembros del equipo, que sin duda
llegarán a sus límites personales y, según ellos mismos esperan, los expandirán. En el
desierto imperan circunstancias extremas. Las diferencias de temperatura entre el día y
la noche pueden superar los 50 grados centígrados. La sal que está omnipresente provoca
una continua deshidratación del cuerpo, agravada aún por la situación del desierto a más
de 3.000 metros de altitud. Además, la sal tiene el mismo efecto que la nieve y refleja
la luz solar, por lo cual en unas cuantas horas puede producirse ceguera. Así pues, la
expedición no será una empresa sencilla. El reto del equipo consiste en cruzar el
desierto de sal, únicamente con ayuda de la fuerza del viento.
Usando cometas y kitebuggys especialmente diseñados, el equipo espera poder desplazarse a
mayor velocidad y compensar el tiempo adicional que necesitará para escalar el volcán
Tunupa de casi 5.500 metros.
¿Qué sucede durante la expedición?
La ruta ofrece una
idea de las distancias a recorrer. Cada día, el equipo recorrerá unos 20 kilómetros. La
expedición durará más de dos semanas. La mayor parte se recorrerá a pie y por
consiguiente el tiempo que se necesite dependerá de la temperatura, los obstáculos y el
viento. La expedición se iniciará en Chile, donde se atravesará el Salar de Coipasa, una
explanada de sal más pequeña. El otro lado de esta explanada de sal se encuentra en
Bolivia, por lo que también atravesaremos, literalmente, una ‘frontera de sal’. Antes de
cruzar el Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande y el verdadero objetivo de la
expedición, el equipo intentará escalar los 5.321 metros del volcán Tunupa. Aunque, desde
el punto de vista técnico, la escalada no es extremadamente difícil, el agotamiento que
conlleva cruzar el desierto de sal, exigirá lo máximo del equipo.
Para sobrevivir la travesía, las provisiones, las tiendas de campaña, el agua (!) y la
ropa se transportarán en kitebuggys
especialmente diseñados. Cruzar el desierto de sal es peligroso debido a las
diferencias extremas de temperatura, la omnipresencia de la sal y la falta de agua.
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